lunes, 20 de febrero de 2012

Huánuco... de León y Caballeros.

Tierra del gran Illa Túpac


Por: Jinre



 
Escudo de Armas de la Ciudad de Huánuco.

La actual capital de Huanuco lleva el mismo nombre del departamento y está ubicada a 1800 m.s.n.m.

Algunas teorías sostienen que el nombre de esta región proviene de la palabra Wanaku, en referencia al mamífero silvestre familia de las Llamas y Vicuñas que habrían habitado la zona antigua de “Huanuco Pampa” –pampa, lugar donde habitan los Wanakus- sin embargo, consideramos que hay mucho por seguir investigando al respecto.

La ciudad capital de esta región descansa en el conocido valle de Pillcomayu o Villcomayu, hoy, valle del río Huallaga, el mismo que transita un conjunto de pueblos donde se manifiesta un clima maravilloso que día a día cuenta con la infaltable presencia de un sol radiante y vientos refrescantes que soplan al comenzar cada tarde. Los Huanuqueños la llaman: La Ciudad del Mejor Clima del Mundo, o también, la Ciudad de la Verdadera Eterna Primavera; esto último, en clara contraposición a la ciudad de Trujillo en la costa norte del Perú. En honor a la verdad, no les falta razón, pues prácticamente no hay día en que el sol deje de salir en Huanuco, incluso, en épocas de lluvia o invierno serrano.

Pero la ubicación de la capital de Huanuco que hoy conocemos no siempre fue la misma. La primera y antigua ciudad principal (capital) estuvo ubicada en “Huanuco Pampa” o “Huanuco Viejo”, lugar en donde se forjó la nación de los Huanuco(s). Huanuco Pampa fue también, tras los vanos intentos de invasión y dominio por parte de los Yarowillcas -de quienes algunos estudios sostienen habrían venido desde la meseta del Collao- sería el lugar donde se constituiría la Confederación Huanuco-Yaro. Luego, como consecuencia de la expansión inca, pasaría ha convertirse en territorio de la Confederación Inca-Yaro; Huanuco Pampa se encuentra ubicada en lo que hoy es la provincia de Dos de Mayo, entre los 2,960 y 4,100 m.s.n.m.


El gran Illa Túpac

Illa Túpac, es sin duda uno de los personajes más importantes de la lucha librada contra la invasión hispánica en el antiguo Perú. Nacido en Huanuco Pampa o Huanuco Viejo, Illa Túpac fue heredero de la dinastía de los Hanan Cusco. Según refiere el cronista Huaman Poma, fue hijo del noble guerrero cusqueño “Illatupa”, quien era hermano de Túpac Yupanqui. Cuenta la historia que el noble inca “Illatupa” al acompañar las campañas militares de su hermano Túpac Yupanqui para consolidar la región del Chinchaysuyo, tuvo un hijo con una joven proveniente de la nobleza de Huanuco Pampa, de dicha unión, nació Illa Túpac, quien con el tiempo se convertiría en un notable guerrero vinculado al sector militar y también al bando civil-revolucionario descendiente de Pachakutek, y uno de los más encumbrados referentes de la lucha liberadora contra el colonialismo español.

Como la mayoría de los hijos provenientes de la élite cusqueña inca, Illa Túpac fue llevado al Cusco para recibir instrucción en las casas del saber (Yachayhuasi) en donde logra destacar por sus dotes de alumno sobresaliente y gran guerrero. Sin embargo, debido a su origen lejano y al no pertenecer su madre a la élite cusqueña, Illa Túpac no pudo tener acceso a puestos de relevancia dentro de la nobleza inca. Tiempo después, su vida transcurría apoyando sin descanso las luchas de liberación junto a otros combatientes dirigidos por Manco Inca.

Manco Inca y sus capitanes, entre ellos, Illa Túpac.
Ilustración de Guamán Poma.

Las innumerables insurrecciones regionales comandadas por Manco Inca, apoyadas incondicionalmente por Illa Túpac y otros guerreros notables, evidenciaron con el tiempo una falta de coordinación y consiguiente eficacia, a lo cual también se sumaron las disputas étnicas internas de aquel entonces. Consciente de esto, Illa Túpac decide retornar a su tierra de origen, Huanuco Pampa, desde donde asume el reto de continuar la lucha anti hispánica bajo su propia conducción, visión y experiencia guerrera acumulada. Desde aquel momento y prácticamente hasta el final de sus días, Illa Túpac se convertiría en el líder de la resistencia contra el dominio español en el Chinchaysuyo, librando exitosas batallas y asestando innumerables bajas a las fuerzas invasoras durante muchos años. La historia ubica a Illa Túpac como un guerrero táctico, estratégico, quien cuidaba de no presentar batalla abierta y total contra el enemigo, sino, a través de ataques sorpresivos, pero efectivos, teniendo en cuenta las condiciones logísticas y geográficas con que contaba; había puesto en práctica lo que con el transcurrir de tiempo se conocería con el nombre de guerra de guerrillas. Entre los años 1537 y 1545, combatió en las feroces y sangrientas batallas libradas contra los españoles, en las cuales Illa Túpac se mostró como líder y guía notable.

Refieren algunos estudios que Illa Túpac vivió hasta muy avanzada edad en las tierras que defendió infatigablemente, sin traicionar jamás sus sueños de liberación, logrando el respeto y reconocimiento de propios, como extraños. No obstante, hay quienes sostienen también que fue apresado en una batalla, pero que al poco tiempo logró escapar de su cautiverio, luego de lo cual se perdió su rastro.


Fundación española de Huanuco

Un hecho constante entre las fuerzas invasoras fue la disputa que existía entre los mismos españoles por ambición de mayores tierras, riqueza y poder. Por estos motivos, Almagristas y Pizarristas se vieron enfrentados en forma recurrente. A raíz de estos conflictos, en 1538 las tropas de Pizarro derrotan a los insurgentes almagristas en el Cusco y dan muerte a Diego de Almagro. Inmediatamente y de manera astuta, Francisco Pizarro ordena preparar expediciones militares a distintos lugares del Tawantinsuyo con el pretexto de imponer la autoridad española y poblar regiones alejadas, pero sobretodo, con el claro propósito de dividir los posibles actos de insurrección al interior de sus fuerzas.

En ese escenario, Pizarro envía desde el Cusco al capitán Alonso de Mercadillo en 1538 para dirigirse a la región de los Villcomayos, Panatahuas y Rupa Rupas, en lo que hoy conocemos como la región Huanuco. Sin embargo, dicha expedición fue objeto de la férrea resistencia y ataques realizados por parte de las guerrillas de Illa Túpac quien castigaría la conocida soberbia y crueldad de Mercadillo.

Ese mismo año, desde Lima, Alonso de Alvarado parte rumbo a Chachapoyas en busca de El Dorado, pero a su paso por Huánuco Pampa también es atacado por las fuerzas de Illa Túpac. Conocido esto, Pizarro envía más refuerzos, más no pudieron con las tácticas de Illa Túpac quien frenó por aquellos tiempos los planes Pizarristas de consolidar su gobierno en la región del Chinchaysuyo. Desesperado, Pizarro decide entonces repartir tierras a sus capitanes fieles y a los descontentos almagristas en zonas muy alejadas, entre ellas, la región de Huanuco Pampa, con el propósito de enfrentar en alguna medida a Illa Túpac. Es así que, siguiendo la ruta de Canta, Gómez de Alvarado y Contreras llega por fin a la región de Huanuco Pampa o Huanuco Viejo, e inmediatamente decide fundar dichas tierras bajo el nombre de “Ciudad de Huanuco”, hecho que ocurre el 15 de Agosto de 1539; en realidad, lo que se fundó en esta fecha, no fue la ciudad bajo la denominación de “León de Huanuco”, sino, un paraje bajo el nombre de Huanuco simplemente, ubicado realmente en la actual provincia de Dos de Mayo. Dicha fecha de fundación ha servido de referencia para que aún hasta nuestros días cada 15 de Agosto se celebre como día oficial la fundación de Huanuco en la actual capital ubicada en el valle del rio Huallaga.


Traslado de la capital al valle del rio Huallaga.

Luego de la fundación ocurrida en Huanuco Pampa o Huanuco Viejo por parte de Gómez de Alvarado y Contreras, los españoles comenzaron a manifestar un descontento generalizado por el frío clima del lugar y otras condiciones geográficas que consideraban adversas. Asimismo, tuvieron que soportar los constantes ataques realizados por parte de los hombres de Illa Túpac. A todo lo mencionado, también se sumó la indiferencia y negativa de los señores de Lima para reconocer con el rango de Ciudad a la región de Huanuco Pampa recientemente fundada. Resentido por tanta adversidad, Gómez de Alvarado y Contreras decidió abandonar su fundación y retornar a Lima. Luego de esta decisión, el capitán Pedro Barroso asume el encargo de buscar un nuevo lugar más apropiado para trasladar la ciudad que había sido fundada por Gómez de Alvarado; entre fines de 1539 e inicios de 1540, Pedro Barroso preside la retirada de Huanuco Pampa.

Región de Huánuco y sus provincias.

Al poco tiempo de emprender la salida, la comitiva de Pedro Barroso arribaría finalmente a un bellísimo paisaje de clima primaveral ubicado en el valle de Villcomayu o Pillcomayu –hoy río Huallaga-. Pedro Barroso decide entonces viajar a Lima con el propósito de solicitar permiso a Pizarro para la fundación de la nueva villa a la que también bautizarían con el nombre de Huanuco. Sus gestiones finalmente dan fruto y por órdenes expresas de Francisco Pizarro, Pedro Barroso es nombrado Teniente Gobernador y el 2 de Febrero de 1541 funda la nueva villa de Huanuco.

Ubicados los españoles ahora en el valle del Villcomayu, los ataques de Illa Túpac contra dicha ocupación nunca cesaron, recibiendo incluso el apoyo de los jefes de las naciones adyacentes de los villcocones y panatahuas. A estos enfrentamientos, también se sumaron los conflictos que cada vez eran más irreconciliables entre almagristas y pizarristas, lo cual desencadenó nuevamente el despoblamiento de la nueva villa de Huanuco.

Tiempo después, muerto Francisco Pizarro, y con un nueva autoridad representante de la corona española, el nuevo gobernador del Perú Cristóbal Vaca de Castro ordena una nueva fundación urbanística de Huanuco en el valle del Villcomayu, encargando la misma a Pedro Puelles, quien a pesar de las protestas de los ricos encomenderos de Lima, logra cumplir con el encargo y funda nuevamente dicho lugar repartiendo encomiendas el 2 de Febrero de 1543, ahora bajo la denominación y categoría de “Ciudad de León de Huanuco”. Es necesario precisar en este punto, que la nueva denominación: “León”, se realiza en reconocimiento al Reino de León de España, lugar de nacimiento del nuevo gobernador del Perú Cristóbal Vaca de Castro.


El Escudo de Armas de la ciudad de Huanuco

Cuenta la historia que fue Cristóbal Vaca de Castro quien concedió el Escudo de Armas a la ciudad de Huanuco. En dicho escudo se observa entre otras cosas, a un León rampante con corona –similar al que aparece en el Escudo de Armas del Reino de León de España – en el que se lee la frase: “León de Huánuco de los Caballeros”. Como hemos dicho, la denominación ”León” se realiza en reconocimiento al Reino de León en España, sin embargo, la denominación: “Caballeros”, obedeció al grado o título nobiliario que se otorgaba a los soldados o jefes españoles con ciertos méritos, esto, desde luego, en clara alusión a todos aquellos españoles que poblaron y realizaron la fundación española de la nueva ciudad de Huanuco.

Sumado a lo anteriormente descrito, el Escudo de Armas de Huanuco también posee otra característica que debemos resaltar. En dicho emblema, el León rampante aparece presionando con una de sus garras el pecho de un hombre vestido de soldado español, y con la otra garra, arrancándole una cadena del pecho. Es necesario precisar que el hombre vestido de soldado español que aparece en dicho Escudo, simboliza efectivamente a un español, pero, a un “soldado español traidor a la corona española”, quien se sublevó y retó a las fuerzas realistas.

Escudo de Armas de Huanuco creado por Cristóbal Vaca de Castro.

La historia registra que luego de aproximadamente diez años de la última edificación y fundación de la nueva ciudad de Huánuco por parte Pedro Puelles, un encomendero español de nombre Francisco Hernández Girón se sublevó en la ciudad del Cusco contra la autoridad española. Producto de este alzamiento y luego de arduas batallas, salieron a su encuentro un grupo de soldados españoles provenientes de Huanuco, conocidos como “los de Huanuco”, quienes lograron apresar y dar muerte al “traidor” en las tierras de Jauja. En reconocimiento por esta demostración de lealtad a la corona española por parte de “los de Huanuco”, el emperador Carlos V decidió otorgar a la ciudad el título de: “muy noble y muy leal”. Asimismo, ordenó que en el Escudo de Armas de Huanuco se añada la figura del soldado español insurrecto Francisco Hernández Girón, vestido de capitán español, pero sometido bajo una de las garras del León apretando su pecho, y con la otra, arrancándole la cadena que cuelga de su cuello, todo esto, en señal de supremacía de la corona española, en especial de los provenientes del Reino de León de España, como mensaje y advertencia ante otros posibles actos de insurrección.

Escudo del Reino de León de España.

Precisiones finales

Suele ocurrir con frecuencia que algunos hechos de nuestra historia no siempre han sido enfocados en su real contexto, generado que se mal interpreten los acontecimientos y dando lugar incluso a simbologías y orgullos poco comprendidos; a continuación puntualizaremos algunos que a nuestro criterio merecen atención:

Es muy notorio que la historia oficial del Perú no ha hecho lo suficiente para brindar el reconocimiento que merece el bravo guerrero nacido en Pampa Huanuco conocido como Illa Túpac, quien fue uno de los más importantes personajes en la lucha por la liberación de nuestros pueblos contra la invasión colonial española. Hoy en día, por ejemplo, es más común hablar de Huanuco como la tierra de “los caballeros de león”, que vincularla con orgullo a uno de sus mayores hijos y fieles defensores, el gran Illa Túpac.

La primera fundación de la ciudad de Huánuco ocurrida el 15 de Agosto de 1539, no se realizó en su actual capital ubicada en el valle del río Huallaga, sino, en un paraje conocido como Huanuco Pampa o Huanuco Viejo, ubicado en lo que hoy es la provincia de Dos de Mayo.

Hay que tener presente en estos tiempos, que denominar históricamente a la ciudad de Huanuco como “Ciudad de los Caballeros del León”, es hacer alusión a los españoles invasores que fueron fieles a la corona española, los mismos que combatían y perseguían a los antiguos huanuqueños peruanos quienes sí eran dueños originarios de estas tierras y lucharon junto al gran Illa Túpac.

No es cierto, como muchos creen, e incluso, sostienen, que la denominación de “León” está referida a la presencia del salvaje felino en dichas tierras y más precisamente en la selva de Huanuco, sino que, dicha representación fue para rendir culto y honor a los españoles invasores que generaron la fundación española de Huanuco, y en especial, al gobernador Cristóbal Vaca de Castro, pues este había nacido en el Reino de León de España.

Se debe precisar, que el soldado Capitán Español que aparece atrapado y dominado bajo la garra del León en el Escudo de Armas de Huanuco, no es precisamente un español fiel a la corona española, sino más bien, que se trata de un encomendero español quien se sublevó y rebeló contra el reino de España y contra las autoridades de la colonia. Es muy recurrente la equivocada creencia de que la figura del “León” representaría a los peruanos huanuqueños, y que este a su vez este estaría dominando y atrapando al invasor español bajo su garra; craso error.

Finalmente, indicar que la denominación: “muy noble y muy leal” otorgada a la ciudad de Huanuco, fue en verdad motivada por un reconocimiento a los soldados españoles fieles a la corona española, conocidos como “los de Huanuco”, quienes dieron muerte a Francisco Hernández Girón, y no significa de ninguna manera, un homenaje a los originarios peruanos huanuqueños que combatieron defendiendo sus tierras contra la invasión española.

Poseedora de una rica historia y de una belleza natural que transita incomparables valles, punas y selva, Huanuco es sin duda, uno de los lugares más emblemáticos de las luchas por la liberación de nuestros pueblos, no sólo del Perú, sino también de américa, la misma que tuvo entre sus mayores íconos al gran Illa Túpac.

Sin embargo, no hay que olvidar también, que hoy en día Huanuco sigue siendo una de las regiones donde la exclusión y la pobreza, aún forman parte de su cruda realidad.

En ese sentido, consideramos que conocer nuestro pasado con la mayor claridad posible nos brindará las armas vitales para enfrentar el futuro con orgullo, dignidad e identificación necesaria, sobretodo, en un país como el nuestro en donde todavía es urgente consolidar lazos de unión y respeto a las diferencias. Por todo ello, es nuestro deber hacer posible un camino amplio por donde se abran nuevos tiempos para todos los Huanuqueños sin excepción. Es necesario entonces sumar para dicho propósito, todo lo que hoy conforma su rica herencia histórica: al Hombre de Lauricocha, a los Kotosh, Huanuco(s), Yarowilcas, Panatahuas, Incas, etc., sombreados por el espíritu del gran Illa túpac, e incluso, asimilar además a esta tarea la historia de los “caballeros de león”, pues hoy en día, la bella tierra de Huánuco es producto y síntesis de su amplia y profunda historia.




Fuentes:

1. Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú. Ediciones Peisa S.A. 1993.

2. Domínguez Condezo,Víctor. Heroica Resistencia de la Cultura Andina. Lima. Editora Prensa Peruana. 1988.

3. Vidal Roldán, Roger – Chávez Ramos, Filomena. Illa Túpac “El Reino de Guanuco. Guerra Civil Inca y Resistencia a la Invasión Española Siglo XVI”. Huánuco. Gráfica “Kike”. 2010.

Otros enlaces:





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(*) En el desarrollo del presente ensayo y sólo con fines específicos se ha omitido tildar la palabra Huanuco como palabra esdrújula bajo las reglas del castellano, con la intensión de mantener la posible pronunciación originaria. Gratitud a July Sánchez Fuentes por las atingencias recibidas.
























viernes, 3 de febrero de 2012

La opinión de Iván Thays me indigesta




 
Por: Jinre.


No tengo nada en contra del Sr. Iván Thays, no me cae mal, ni nada de eso. Sólo considero que su opinión sobre la comida peruana tan difundida en los medios de comunicación me resulta, en sentido figurado, indigesta, pesada, inservible, por lo que siento que está demás darle tanta publicidad; repito, hablo de su opinión sobre la comida peruana.

Una vez más, me ha resultado toda una sorpresa notar cómo podemos darle tanta publicidad a algo que considero debiera ser tomado con tranquilidad y con absoluto sentido común, por más que los gustos de don Ivan Thays, no sean precisamente de sentido común.

En lo personal, me encanta, y vivo orgulloso de la comida peruana, tanto de la costa, sierra y selva; del norte, centro y sur, a nivel del mar y en las alturas. No miento, he tenido la suerte de conocer todas las regiones de mi país y me encanta nuestra comida. Sobretodo, cuando siento que descubro ese ‘no sé qué’ en algunas preparaciones, esos secretitos de estilo que hacen que uno sienta un elevado placer al saborear nuestros variados platos tradicionales. Cierto es que muchos de nuestros potajes que suelen ser muy deliciosos al paladar, pueden jugarnos una mala pasada si abusamos de sus bondades. Eso para nadie es un secreto. En lo personal -y estoy seguro que para millones de personas- trato siempre de estar preparado ante los retos que produce el placer de poder comer rico. Si estoy en Arequipa, por ejemplo, no dudaré en requerir como “asentativo” de sus deliciosos platillos un buen Anis Nájar que, como parte anexa de la culinaria arequipeña, siempre nos ha brindado la tranquilidad digestiva que necesitamos, acompañado de un respectivo “salud”; así por ejemplo, y según donde uno se encuentre, siempre nos caerá bien para asentar nuestros placeres, una rica infusión de Anís cosechado en ese pueblo bello ubicado en el departamento de Apurimac conocido como Curawasi; según la ocasión, una yerbita de Muña tibia proveniente de nuestras serranías, o un mate de nuestra sagrada y milenaria hoja de coca, con toda seguridad serán los cómplices perfectos para disfrutar sin problemas nuestros antojos, todo ello siempre y cuando nuestros bolsillos y las circunstancias así lo permitan. Por lo demás, los cuidados para nuestro organismo de comensales cotidianos, deben ser los que con toda seguridad tienen todos los habitantes del planeta cuando disfrutan un plato de su preferencia, eso para nadie es un secreto. Después de todo esto, debo decir, que espero no caer en un esbozo frívolo de este tema, pues siento también que hablar de tanta variada comida en un país como el nuestro, con serios problemas de alimentación en grandes capas de nuestra sociedad, siempre será una vergüenza imposible de digerir.

Ustedes se preguntarán: ,¿y qué tiene que ver don Iván Thays con todo esto?. Pues en realidad, considero que nada, motivo suficiente por el cual sostengo que se le ha dado más importancia y tribuna de la que en verdad ha merecido.

Si en lo personal me gusta y admiro la rica y variada comida peruana, no pretendo creer tampoco, ni engañarme, que nuestra cocina peruana sea del agrado de todos los peruanos de manera absoluta y sin restricción alguna. Jamás creería tamaña ingenuidad. Debería ser de sentido común, entender que no todos los peruanos compartimos el mismo gusto por nuestra comida. A ello podemos sumar que lametablemente no todos los peruanos se identifican con nuestras danzas, nuestra música tradicional, o con las historias de nuestras culturas. ¿Es que acaso a alguien se la ocurrido creer tamaña ingenuidad?. En el tema que nos convoca, el señor Iván Thays no es el único ser nacido en el Perú a quien no le gusta la comida peruana y nadie tiene por qué molestarse por eso, sobretodo si caemos además en cuenta, que el señor Thays no es la persona más autorizada para hablar de toda esta rica herencia cultural de conocimientos históricos y fenómenos económicos en los cuales reposa ese camino maravilloso e interminable de la cocina peruana. Si nuestra comida goza ahora de una fama notoria, es sin duda por la labor de quienes desde diferentes frentes han hecho posible que ella pueda estar al alcance de muchas personas y convertirse por obra de sus bondades en una de las referencias más importantes de quienes visitan nuestro país.

El problema que veo en las opiniones del señor Ivan Tahys, es que las encuentro “pasadas de revoluciones”, tocando asuntos que estoy seguro no se les ha pasado jamás por la cabeza a personas como la recordada Teresita Izquierdo cuando cocinaba sus delicias, o sin ir muy lejos, a mí vecina quien cocina muy rico, o la “mancha” de patas de mi barrio cuando nos reuníamos especialmente para ir a comer juntos ese inolvidable ceviche, o esa chanfainita en el recordado mercadito de nuestra cuadra.

A veces me ha dado la impresión que las ganas recónditas que tienen algunos personajes para ser reconocidos como “diferentes”, o “extraordinarios”, rebasan la sensatez y objetividad que merece la realidad de los hechos. Los deseos de hacer pública una opinión discordante, a contracorriente de la mayoría –pues qué duda cabe que a la mayoría de peruanos nos gusta nuestra comida – se vuelve a veces un vicio en ciertos círculos o sectores.

Tengo la certeza que somos muchos a los que cuando hablamos con orgullo de nuestra cocina peruana no se nos atraviesa por la cabeza ciertas disquisiciones fantasiosas de que nuestra comida sea en verdad un “símbolo patrio”. Que yo sepa, ese tipo de interpretaciones sólo son posibles en las metáforas literarias. A todo esto, tengo la impresión adicional que el tema en cuestión se le escapó de las manos al Sr. Iván Tahys y ahora no encuentra la forma de cómo darle término.

Hasta donde tengo conocimiento, nadie ha planteado dentro de una publicación periodística de carácter internacional absurdos tales como que la comida peruana es un “símbolo patrio recién parido”. A nadie, he leído cosas como que nuestra comida es ese “elemento marginador que exacerba el peor nacionalismo”. El señor Thays ha llegado a tal empacho de opiniones que termina diciendo que quienes critican su disgusto con la comida peruana “expresan un repudio y amedrentamiento verbal propio de las dictaduras militares fascistas o de los islamistas cuando atentan contra sus símbolos patrios o religiosos”. ¿Qué cosa?. Ya sin freno, parece vomitar don Iván cuando señala que “ningún peruano necesita de ese discurso facho-grastronómico para encontrar su identidad”. Conste, que estamos recogiendo sólo algunas declaraciones y escritos de don Iván Thays. ¿Es que acaso don Iván ha perdido también el buen gusto por la interpretación sensata de la realidad al punto que desliza la idea de que quienes critican su falta de aprecio por la comida peruana son casi unos fascistas?.

Que yo sepa, no he sabido de nadie que escriba cosas como que la comida peruana es un “símbolo patrio para alimentar nuestro patrioterismo de parroquia”. Al único que he leído aseverar cosas en ese sentido es a usted don Iván y creo que tal vez sea por esa forma que tienen ustedes los escritores de abrir metáforas para interpretar la realidad, pero claro, sin que ello signifique necesariamente que la realidad sea tal cual usted la ha querido interpretar. Lo más lamentable, es que ante las críticas recibidas por sus declaraciones, no he notado en usted esa tolerancia que tanto reclama a quienes lo critican. Me pregunto: ¿acaso una de las primeras lecciones que aprenden quienes abrazan el oficio de escribir, en especial aquellos que lo hacen a nivel internacional, no es saber que sus opiniones y artículos pueden ser objeto de criticas?, ¿acaso no es consciente que el someterse al escrutinio público debe merecer de su parte la mesura necesaria para no caer en exageraciones, o para decirlo en sus propias palabras, en la indigesta de calificativos que evidencian más una notoria pérdida de cordura y de límites del tema?. Creo sinceramente que las ganas de ser “diferente”, de ser un “a contracorriente”, pose que a veces gusta tanto asumir a algunos intelectuales, termina desnudando serias falencias de madurez y cordura de de estas personas, el tema termina por escapárseles de las manos y los muestra faltos de reflejos para afrontar con la inteligencia necesaria las consecuencias de sus opiniones. Creo que algo de eso es lo que le ha pasado y viene pasando a don Iván Thays en este tema, es lo que siento.

Quien escribe estas líneas a modo de reflexión, es un perfecto desconocido, y no pretende colgarse de algún tema en especial, o de un hombre conocido como usted don Iván para ganar alguna notoriedad, tan sólo he querido asumir mi derecho a dar mi apreciación personal al respecto, atreviéndome a escribir, imperfecto, sin estilo, sin el buen gusto que estoy seguro usted posee dentro de este oficio, aunque como repito, nada es absoluto.

miércoles, 18 de enero de 2012

Lima, Ciudad Milenaria de Culturas.


Por: Jinre.


Hoy es aniversario de Lima, fundada por los españoles… pero… Lima es mucho, mucho más.

Considero muy elevado el acierto de la alcaldesa Susana Villarán en reconocer oficialmente a nuestra Lima como “Ciudad Milenaria de Culturas”.

Siempre hemos pensado que la denominación “Ciudad de las Reyes” sólo atinaba a identificar y reconocer méritos conceptuales a Lima a partir de la invasión española (mal llamada Conquista Española), época a la que se debe la denominación de “Ciudad de los Reyes” –costumbre muy mala la de rendir culto al invasor – dejando de lado con este concepto a toda la rica herencia histórica y cultural existente anterior a la llegada de los europeos.

Para muestra, sólo cabe recordar que la ciudadela CARAL ubicada en Lima, es la civilización más antigua de américa y una de las cunas de la civilización mundial. Asimismo, por donde uno mire, encontramos restos arqueológicos – Huacas – que nos hablan de las civilizaciones de las culturas locales de Lima anteriores a la civilización Inca: Huaca Pucllana, Huaca Palao, Huaca Mateo Salado, Huaca Maranga, Huaca San Marcos, etc., sólo por citar algunas. Sumado a ello, poseemos los restos del Hombre de Chancay, El Hombre de Chillón, etc. que explican el proceso evolutivo histórico de la civilización en nuestra ahora denominada Ciudad Milenaria de Culturas; podríamos seguir más ejemplos.

Explicado esto, ¿Alguien puede decirse asimismo, que es limeño mazamorrero absoluto, desde el punto de vista meramente citadino o urbano?; en todo caso, somos orgullosamente eso y mucho más, mucho más… para orgullo nuestro !. No lo olvidemos. Bien por Susana Villarán.



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miércoles, 4 de enero de 2012

Y dónde estaban los Revocadores en la época de Castañeda?.



Por: Jinre.


Revoquemos:

Revoquemos la corrupción de 36 millones se Soles del caso Comunicore.

Revoquemos su ineficiente y escaso 38% de ejecución presupuestal de su primer año de alcalde.

Revoquemos el Presupuesto sospechosamente Triplicado y los plazos largamente incumplidos del Metropolitano.

Revoquemos la Inauguración de un Teatro Municipal inconcluso e inoperativo.

Revoquemos su ineptitud para reorganizar el Tránsito Vehicular de Lima en 8 años de gestión.

Revoquemos las constantes sobrevaloraciones de sus obras.

Revoquemos la ausencia de licitaciones y concursos públicos en todas sus obras.

Revoquemos su cuestionada compra de semáforos Siemens.

Revoquemos su falta absoluta de políticas Seguridad Ciudadana en 8 años de gestión.

Revoquemos la ausencia absoluta de Políticas Culturales para Lima.

Revoquemos su inexistente política contra la contaminación ambiental de Lima.

Revoquemos su manoseada política de compras de bienes y servicios a Proveedores privilegiados.

Revoquemos los “favores” recibidos para licenciar y favorecer las rutas de transporte a empresas “cascarón”.

Revoquemos los millones de soles de publicidad gastados para lavar su imagen.

Revoquemos sus influencias para colocar a sus hijos como Regidores de Lima para joder a la nueva gestión.

Revoquemos el padrinazgo recibido de Alan García para que sea presidente, ¿a cambio de qué?.

Revoquemos al actual Contralor quien no ha auditado 1 sola obra de la gestión de Castañeda.

Revoquemos su silencio constante, que le valió la chapa de “mudo” ante los cuestionamientos.

Revoquemos a aquellos que no pudieron revocar a Castañeda en su momento por todas estas irregularidades.

Revoquemos a los que sienten que se les acabó la mamadera y los privilegios con Susana Villarán.

Revoquemos a los dueños de las empresas de transporte que nunca fueron tocados por Castañeda.

Revoquemos a los que calumnian, mienten y siembran falsedades a la nueva gestión de Susana Villarán.

Revoquemos a todos aquellos que pensaban que podían corromper a Susana Villarán.

Revoquemos a todos los que no soportan que exista una alcaldesa que es honesta e incorruptible.

Revoquemos a los oportunistas de turno y a aquellos que todavia no superan el trauma de haber perdido las elecciones.

Revoquemos a los diarios El Comercio y Correo por sus titulares tendenciosos.

Revoquemos…

Pues quien revoque a estos revocadores, un buen revocador será.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cajamarca lucha y nos enseña.


Por: Jinre.


Cajamarca lucha y nos enseña.

Bajo otras circunstancias, el conflicto de Cajamarca y Minas Conga, sencillamente no estaría en el centro del debate y de la opinión pública nacional, y mucho menos sería motivo de comentarios y opiniones en el seno mismo del CADE como lo es ahora; demás está decir, que la justa lucha que ahora libran nuestros hermanos cajamarquinos sencillamente sería ninguneada o invisibilisada. Menos mal, hoy notamos algo distinto.

Siento que en el Perú de los últimos tiempos, si ha existido un gobierno con el cual se puede dialogar con verdadero interés sobre temas medio ambientales, ese gobierno es sin duda alguna el de Ollanta.

Sin embargo, y con mucho pesar, hay que reconocer también que para cambiar o eliminar la recóndita y solapada “alma fascistoide” que todavía habita en muchos personajes de nuestro país, falta mucho. Nuevamente, hemos escuchado estos días a autoridades y líderes de opinión deslizar claramente la idea de que “se debe meter bala a estos intransigentes campesinos que osan resquebrajar el orden legal del país”; hay que decir, que muchos de estos personajes se hacen llamar cristianos, católicos o sencillamente dicen creer en un dios y olvidan el mandato que dice: No Matarás.

Lo cierto es que Ollanta no está cayendo, como desearían muchos de sus adversarios políticos, en las garras del mediatismo. El presidente no les viene dando el gusto de salir a declarar cargosamente como lo hacía su antecesor. Entonces, alguna prensa y personajes se desesperan, no saben qué hacer, dejan notar su impotencia, pues quieren noticias de escándalo, pero el presidente no les complace, pareciera que no sabrían vivir de otro modo, pues la farandulización de la política que tanto buscan y a la cual han estado acostumbrados desde las épocas del Fujimorismo inculto para vender noticia mediata, al menos con Ollanta presidente, no les viene funcionando.

Pero volvamos al tema, tras dieciocho años de minería por parte de una empresa como Yanacocha que muchas veces se ha mostrado prepotente e indudablemente contaminante, y que hay que decirlo, hasta ahora la tuvo fácil con los gobiernos de Fujimori, Toledo y García, hoy se encuentra con un Gobierno como el de Ollanta que decide resaltar que primero es el agua para la vida, luego para la agricultura y después para otras actividades como la minería. El momento actual nos muestra un gobierno que decide no disparar a matar contra nuestros hermanos de Cajamarca como reclaman algunos, so pretexto de que se ahuyentarán las inversiones. Son muchos, de eso estoy seguro, que a estas alturas del conflicto ya hubieran deseado desde el fondo de su corazoncito que existan varios muertos en Cajamarca, entonces sí, comenzarían con su festín de críticas y con seguridad, hasta la vacancia del presidente solicitarían. Sólo esperamos que el presidente siga en la línea de escuchar al pueblo, entender sus justos reclamos, lo mismo que viabilizar proyectos de inversión en verdad responsables.

Para quienes hemos estado en Cajamarca, sabemos que los reclamos de nuestros hermanos cajamarquinos son justos, hemos visto los ríos contaminados por los relaves en las zonas aledañas a Bambamarca, Yaucán y otros lugares donde ahora las comunidades toman agua de pozos artificiales construidos por la mina –antes tomaban agua limpia y natural de sus riachuelos, caídas de agua y ríos limpios -, hoy existen ríos en donde las truchas ya no existen, tampoco las garzas, ni las paucullas y los sapos que en las noches cantaban a las orillas de los riachuelos, ya no existen más. Cajamarca vive actualmente con un severo racionamiento de agua en gran parte por culpa de la actividad minera; hasta hoy los pueblos de San Juan y Choropampa siguen esperando la tan ansiada justicia por el terrible derrame de mercurio ocasionado por los camiones de Yanacocha que ha ocasionado decenas de enfermos con consecuencias irreversibles así como el nacimiento de bebes con extrañas enfermedades por las secuelas de esta contaminación. Hoy Cajamarca tiene razón en desconfiar de la gran minería, y con toda nobleza y acto de responsabilidad humana defienden sus fuentes de agua, sus cabeceras de cuenca, sus hermosas lagunas, sí, aquellos bellos “espejos del cielo” que los técnicos de Yanacocha dicen que eliminarán para sacar el oro y para usarlas también como botaderos, o sea, como basureros para los desperdicios de la actividad extractiva del oro.

Hasta ahora, creemos que la propuesta más sensata que se ha lanzado consiste en la zonificación planificada de las áreas de nuestro país en donde se debe y puede realizar la explotación de recursos extractivos, ello es urgente y debe servir como guía para evitar conflictos en el futuro, consultando al pueblo, señalando los lugares en donde es posibles explotar responsablemente nuestros recursos, con respeto a la vida y al ecosistema. Sí, somos un país minero también, es cierto, sólo falta que seamos un país en verdad digno, justo, humano, y si los empresarios mineros y petroleros no han aprendido lo suficiente de esto, pues hay que enseñarles, nuestros pueblos y nuestras culturas son fuentes inagotables de aleccionamiento en ese sentido.

Nuestros recursos existen, están ahí, y si Yanacocha u otra empresa pretende deslizar amenazas que ya no invertirá sus miles de millones en nuestro país, con seguridad habrán otras transnacionales en el mundo interesadas en este y muchos otros proyectos, y quien sabe esta vez, con las lecciones y responsabilidad debida que una empresa de gran nivel debe exhibir y que nuestros pueblos esperan.

Ahora que la voz de Cajamarca se ha hecho escuchar y que nos ha enseñado en estos días lo que es la dignidad, la lucha por la vida y el respeto a nuestra pachamama, también considero que es el momento de sentarse a dialogar para defender las propuestas con las autoridades del gobierno, creo que es el mejor momento para hacerlo.

Viva la lucha del pueblo de Cajamarca…!

viernes, 4 de noviembre de 2011

El Jilguero del Huascarán



Vigencia cultural de un cantor popular (*).

El próximo 7 de Noviembre Ernesto Sánchez Fajardo cumpliría 83 años.

Por: Jinre. (Músico).

¿Cómo empezar a hablar de Ernesto Sánchez Fajardo en las actuales épocas que nos toca vivir?, ¿cómo intentar dar un énfasis sobre su larga y variada forma de asumir la vida y ponerla en relieve en estos tiempos?

En suma, ¿cómo expresar un sentir respecto de todo el universo personal de su actuación y trabajo sin caer en la omisión de hechos que con seguridad moldean toda su integridad como artista, como ser social?

Son muchas las preguntas que nos suelen asaltar cuando se trata de reflexionar sobre la vida de un artista trascendente como lo fue don Ernesto Sánchez Fajardo. Precisamente, estas interrogantes son las que nos permiten pensar en algunos aspectos que desde muy niño alimentaron nuestra reflexión sobre su vida dentro del camino de la música, la misma que ahora deseamos compartir.

Lo primero que recuerdo como inicial información sobre El Jilguero del Huascarán se remonta a un hecho anecdótico que fue reiterado en mi niñez: mi hermano mayor, de quien recuerdo gustaba mucho de las baladas en español y de las cumbias de los grupos de moda durante la década del 70 del siglo pasado, solía entrar a la casa cantando desde la puerta de la calle una canción llena de coplas pícaras en letra y de ritmo alegre que se haría muy conocida en aquellos tiempos; la canción que después lograría identificar era: “Carrito del Gobierno”.

Algún tiempo después, la reflexión que tuve fue: ¿cómo era posible que mi hermano, quien nunca escuchaba y cantaba huaynos, y que valgan verdades, se encontraba muy lejos de cultivarlo, se vio tentado y movido de pronto a aprender la letra y melodía de una canción como la mencionada?. Alguna razón debía existir.

En ese entonces, mi sorpresa fue grande cuando buscando entre los discos que la familia tenía y que se solían reproducir en aquellos tocadiscos en forma de maletín pequeño, logré identificar al huayno que mi hermano cantaba. Al escucharlo, misteriosamente las ganas se multiplicaron y comencé a buscar más grabaciones de la pequeña colección familiar para prestar atención a quien en ese momento ya se me presentaba con nombre propio: “El Jilguero del Huascarán”. Aquellas horas de audición constante fueron el primer momento de intimidad e inicial conocimiento de su trabajo musical.

Sin saber aún por aquellos días que el camino de la música me abrazaría para siempre, debo decir con total sinceridad y admiración, que años después reconocí aquel momento como una revelación, que aquella primera experiencia auditiva fue una mezcla de muchos sentimientos y el descubrir de un conjunto de bondades que ahora reconozco alimentaron mi aprecio y gusto por este artista y por nuestra música tradicional peruana, la misma que por esos años comenzaba a abrirse ante mis ojos y oídos.

Trabajo y personalidad artística.

El timbre de voz distinguido y con un brillo particular, viril e inconfundible entre otras voces, la rica recreación auditiva que me generaba la conformación de los diferentes instrumentos con los que solía realizar sus grabaciones, los colores que pintaban en la imaginación el sonido de las voces femeninas, y en otros casos mixtas, de los coros que acompañaban sus chuscadas y huaynos de esencia tradicional, se convertían sin duda en una nutrida información sonora que de manera distinguida alimentaban nuestro gusto musical. Poco tiempo después, quedamos aún más cautivados por los cambios en los formatos propuestos para el acompañamiento de sus canciones, a saber, pasando desde de su modo interpretativo personal realizado con Guitarra en mano, la misma que llevaba la línea melódica de la canción entonada, con la consiguiente afinación o temples tradicionales que le impriman un carácter poderoso y de personalidad artística regional inconfundible, para luego pasar a escuchar su trabajo en otras conformaciones de orquestación, tipo estudiantina -Violines, Guitarras, Mandolinas, Quenas, Acordeón, Etc.- las que eran acompañadas por las inconfundibles palmas que repiqueteaban las alegres fugas sumando alegría sin igual.

Después, y con mayor sorpresa aún, resultó conmovedor identificar en sus grabaciones su canto acompañado por las tradicionales “Roncadoras” (Pincuyo y Caja)…y ese “Te - tumbo – te tumbo-…” de su hondo percutir que llegaba a estremecer desde el estómago hasta el pecho. Como si esto no bastara, redondeaban su variada producción, el atrevimiento y la virtud de llevar imaginariamente la algarabía y colorido de las plazas pueblerinas, de las fiestas costumbristas celebradas en las callecitas inclinadas de nuestra serranía, al surco de un disco, cuando se hacía acompañar por las Bandas de Metales a ritmo de trompetas, bajos, redoblantes y bombos. Todo esto, nos hablaba de un artista lleno de ingenio y atrevimiento que trabajaba con pasión por nuestra música nacional.


Sin duda alguna, identificar toda esta rica variedad de expresiones en el trabajo de Ernesto Sánchez Fajardo fue el alimento insoslayable que nos invitó a reflexionar desde hace muchos años sobre la trascendental obra de este artista nuestro.

Puedo decir hoy en día, con seguridad, que el canto y forma de asumir su trabajo artístico, con ese variado colorido musical que derrocha esfuerzo e imaginación, se constituyeron en un conjunto de bondades que en lo personal, me resultaron difíciles de ignorar, y hay que decirlo, incluso para muchos otros, quienes como mi hermano mayor, estaban lejos de acercarse a un huayno de esencia tradicional.

¿Por qué me permito expresar estas reflexiones? Pues porque desde mi sentir, llego a la conclusión que ningún otro artista de origen andino como el Jilguero del Huascarán ha realizado su trabajo con tanta variedad de expresiones y apelando a los diferentes formatos de acompañamiento musical como los realizados en sus grabaciones, los mismos que hasta el día de hoy, nos brindan una recreación auditiva que identifico como una permanente invitación (aun desde un estado inconsciente) a multiplicar y enriquecer nuestra capacidad perceptiva, y sin duda alguna, nuestra sensibilidad; en sus expresiones, como las podemos encontrar en otros tantos lugares de nuestros pueblos del interior, encontramos el abono que alimenta nuestra información e imaginación y nos permite identificar a plenitud lo que alguna vez escuché decir a un grupo de amigos pintores: “los colores de la música” que pueden caracterizar el repertorio de una región determinada.

Todas estas bondades que ahora pretendo describir en alguna medida, sólo pudieron ser realizadas por un ser de espíritu inquieto, con especial dedicación y celo por su trabajo, y en virtud a su legado musical, por una persona poseedora de una gran amplitud que sentimos caracterizó sus concepciones estéticas para asumir su trabajo musical dedicado a su tierra, al Perú. Identifico en El Jilguero del Huascarán un carácter innovador y con un irrenunciable amor por su pueblo, por sus paisanos, los que se convirtieron en motor constante de su inspiración.

Algo que debemos resaltar, es que más allá de su labor como músico, cantante y compositor, identificamos también en El Jilguero del Huascarán al ser social, al que supo entender que la condición de asumirse como Artista (con mayúsculas) no tenía por qué estar desligada (y tal vez no tiene porque estarlo nunca) de su condición de hombre, de ciudadano, de persona que vive y habita en una sociedad determinada, sin pasar por alto fenómenos económicos y políticos, conflictos, urgencias, necesidades, exclusiones, marginaciones, sentimientos de indignación, afectaciones a la dignidad humana y justas denuncias que revelar, hechos que El Jilguero del Huascarán los hizo suyos sin renunciar –es lo que siento - a la esperanza por mejores tiempos; de él recordamos siempre aquella frase que se eleva como una especie de himno de fe con la cual termina una de sus canciones de compromiso: “Arriba, Arriba, patria querida y los peruanos de corazón, no permitamos la mala vida, la mala vida de la nación”, que junto a tantas otras canciones nos hablan de un cantor comprometido con su tiempo.

Es en estos rasgos del hombre, de aquel que poco a poco supo ganarse la admiración y aprecio de miles de personas llevando el canto de su pueblo como arma de trabajo, que ahora deseo reflexionar.

El entorno social.

Hablar de la Vigencia del Jilguero del Huascarán en estos tiempos es hablar, tal vez sin habérnoslo propuesto, de una invitación a la reflexión constante sobre el devenir histórico de nuestro quehacer musical, una invitación a reformular los conceptos del llamado “sentido común”, a repensar nuestra experiencia reciente para decirnos a nosotros mismos: ¿Cuánta falta nos hacen hoy en día contar con cantantes y compositores que no sólo convoquen a miles de personas, o que llenen plazas y locales semana a semana, sino, y por sobretodo, -contar- con personas, Seres Humanos, que puedan abrazar junto a su trabajo musical, la necesidad de mirar a la patria, a sus habitantes de vida sencilla, alimentarse de sus vivencias para de esta forma sentir con elevada emoción el compromiso de cantarle a sus paisanos?. ¿Cuánta falta nos hacen aquellos que asuman en su canto las necesidades y urgencias de sus compatriotas, sus alegrías, sus inocencias cotidianas, la picardía traviesa de su idiosincrasia, y asumir también a voz en cuello las denuncias que surgen de una sociedad agrietada por gruesas diferencias sociales?, ¿cuánta falta nos hacen artistas que le canten a sus hermanos sin traicionar los ritmos, cadencias y los estilos que habitan en la memoria colectiva que caracterizan a cada uno de nuestros pueblos?, ¿cuánta falta nos hacen artistas que no sólo se conformen con reunir a miles de ensordecidos bailarines, sino que se comuniquen adecuadamente con ellos y lleven en su canto la reflexión necesaria y hondo sentir por los problemas que puedan aquejar a sus pueblos, o su vida cotidiana?.



En los últimos tiempos, hemos asistido a fenómenos de uniformización y producción en serie de expresiones estéticas que amalgamadas con el negocio de la venta masiva de cerveza –hay que decirlo- vienen dando como resultado la producción de formas musicales en serie, acompañadas de letras en su mayoría “autodesangrantes” y con sobreestimaciones al consumo del alcohol, en suma: propuestas que estimo se muestran como insustancialmente colectivas en casi la totalidad de los casos, de rítmica y arreglos pobres que no exhiben o distinguen características y estilos regionales -la cantante de Cajamarca, la de Huánuco, la de Cuzco, etc. todas ellas quieren tocar y cantar igual, bajo los mismos patrones rítmicos y formatos porque es lo que asegura el éxito comercial el mismo que lamentablemente va encadenado al mediatismo existente-, expresiones que se han limitado a exaltar y justificar su éxito en las grandes cifras monetarias que arrojan semana a semana sus presentaciones. Este fenómeno, sin duda, se ha constituido en un éxito comercial impresionante de elevada rentabilidad sin precedentes en la historia nuestra. Y por otro lado, contamos también en escena con la presencia de jóvenes músicos de origen serrano o andino –en muchos casos poseedores de un gran talento y virtuosismo- quienes como sello común, incorporan a sus presentaciones posturas y ademanes interpretativos foráneos, como deslizando la idea que mientras menos te parezcas a los tuyos, estarás en el camino del éxito, es decir, la despersonalización como arma para el “reconocimiento”, aunque esto no siempre sea cierto.

Es claro que los últimos, caracterizan a una época en que oficialmente se exalta y elogia como virtud el “éxito individual”. El concepto de “persona exitosa” y “Número 1”, se constituyen hoy día en los derroteros y nuevos paradigmas. Lamentablemente, en ese camino también hemos visto cómo se puede recurrir a todas las armas posibles y hasta la conducta desaforada o indigna, para alcanzar la tan ansiada denominación de “Número 1.”

En una mirada de orden mundial, el fenómeno de la Globalización con sus connotaciones económicas se convierte en el sustento teórico que da vida y alimenta esta realidad. No obstante las bondades que de estas épocas –de la llamada globalización- podemos rescatar -como la multiplicación y velocidad de las comunicaciones y la masificación del acceso a la información en todos los ámbitos del conocimiento-, a contraposición, esta también ha traído consigo el resquebrajamiento del respeto a las particularidades, a los rasgos distintivos, a la diversidad de expresiones y al respeto y consideración que nos debe merecer el derecho a la cultura propia. Pareciera que los criterios de producción en serie y los estándares establecidos en los procesos de producción industrial, pretenden ser trasladados mecánicamente para interpretar la variada y compleja realidad social, vendiendo la idea de “poner precio” a todo cuanto existe y hacer vendible todo cuanto se encuentra a nuestro alrededor, agrediendo en este camino, por ejemplo, a las reservas y recursos naturales vitales para la subsistencia del hombre, pues finalmente, todo se mide en función a la maximización de las utilidades y al éxito comercial de un proyecto.



En ese camino, sin duda alguna se afecta la realidad de países que como el nuestro se constituyen en fuente de una rica herencia cultural, tan diversa, como tan ignorada en la mayoría de los casos. El respeto a la diversidad, el derecho a una cultura propia, a educarse y formarse, disfrutar y acceder al goce estético de nuestras expresiones y fomento de estas, por lo menos, no sintoniza con estos modelos económicos que pretenden imponer sus postulados desde ciertas metrópolis como una verdad absoluta. En ese sentido, son muchos los ejemplos de agresión e intolerancia que existen en el mundo, desde la agresión de la gran minería a la vida y al entorno natural, hasta el bombardeo de ciudades enteras por el “pecado” de sus poblaciones de asumir conceptos de vida diferentes al del mundo occidental, y sin ir muy lejos, hasta creer y hacer apología de que existen ciudadanos de “segunda categoría” o “perros del hortelano” en el interior de nuestra patria, porque cometen el pecado de oponerse a que sus ríos (que son sus carreteras), su entorno, sus tierras de cultivo, sus espacios de vida, sean agredidos y privatizados con el tóxico humo de la modernidad que no consulta, que no considera al otro, que soberbia y prepotente pretende enseñarnos a la fuerza lo que es el “desarrollo”.

Vigencia del canto de El Jilguero del Huascarán

Entonces, acude nuevamente la pregunta y con ella la reflexión que mencionamos al inicio de este artículo:

¿Cuál es la vigencia cultural de El Jilguero del Huascarán en estos tiempos que transitamos?. Creo con sinceridad que dicha vigencia se expresa en la necesidad que hoy en día tenemos de contar con espíritus inquietos que en su quehacer cargado de ingenio, nos recuerden como El Jilguero del Huascarán que hay que mirar respetuosamente a nuestros pueblos, que nos recuerden la necesidad de cantar con nuestra propia voz, de comprender la risa y llanto propios, que nos ayuden a revertir un dolor, una adversidad, o simplemente, reflexionar sentidamente por la herida que nos causó el amor que se fue; pero también, que nos recuerden la necesidad de entender la rica variedad y colorido de nuestras expresiones musicales y rescatarlas del sometimiento al criterio exclusivo y uniformizante del negocio interesado.

Siento que en estos tiempos en los que actuamos sin mirar al otro, nos hace falta alguien que masivamente nos recuerde aquella “rosa roja que nos colgábamos en el pecho el día de la madres”, tradición bella que quién sabe por qué motivos dejamos en el olvido; alguien que nos devuelva la necesidad de saber que hay que cantarle a la patria, a los pueblos con nombre propio, a los precursores de nuestra peruanidad, a los héroes dignos de recordación. Creo que es necesario que en estos tiempos podamos tener trabajadores del arte que miren de frente a la patria, que no se cieguen por ser los “número 1”, que su canto nunca renuncie al mensaje que nos haga conscientes de lo que vivimos, que nos enseñen que el cambio no significa deshacernos de todo lo anterior, sino asimilación, para aprender de él y avanzar con respeto por lo que fuimos y seremos. Nos hacen falta almas de artistas populares innovadores, inquietos, lúdicos si se quiere, que a su vez muestren respeto sincero y amor por nuestras expresiones. Cantores, cantoras que nunca dejen de sentir la necesidad de seguir estudiando, de ser mejores para retornar nuestro trabajo nuevamente al pueblo de donde se vino y se aprendió, hacer tangible lo que nuestro César Vallejo nos dijera, que “todo acto o voz genial viene el pueblo y va hacia él”; espíritus que convoquen, que hablen con igual cariño y respeto de otros pueblos como el propio donde se nace; que sientan la necesidad de tomar militancia política o gremial para luchar por lo que se observó y aprendió cantando de pueblo en pueblo.

Hoy más que nunca necesitamos a quienes sientan el dolor del que sufre como si fuese propio, a quienes usan su propio trabajo como arma de combate para no perder la esperanza por un mundo más justo y solidario, como considero lo hizo el Ernesto Sánchez Fajardo “El Jilguero del Huascarán”.

“Ernesto Sánchez Fajardo, desde que tu infantil espíritu inquieto te ordenó desde lo más hondo salir a caminar por el mundo, de pueblo en pueblo, aún a costa de alejarte de Papá Emilio, una constante de enseñanzas te prodigó la vida: te hiciste obrero de campo y viviste en carne propia la explotación del caucho. Tiempo después, te ganaste la vida como ayudante en el mercado de frutas y también cantando y vendiendo luego los cancioneros que te permitían salvar el alimento del día. Al poco tiempo, pasaste a trabajar formando parte de las grandes compañías de música como danzante, músico y cantor, abriendo tu senda de artista. En ese camino, no dejaste de lado la necesidad de aprender siempre más y te hiciste multiinstrumentista, sentiste que debías estudiar nuevas técnicas de canto, teoría musical y lo hiciste, aun así, no abandonaste nunca ese perfil que permitía identificarte como cantor popular, título que con orgullo llevabas como bandera.

Tus virtudes fueron las armas de tu alma que hicieron de ti un cantor querido, admirado, y hay que decirlo, consagrado como pocos a pulso de trabajo sin pausas. Pero en ese camino, con seguridad también estuvieron presentes los golpes de la vida, los desaciertos y errores, todos ellos, sumando a lo que fue tu integralidad como persona, porque finalmente y después de todo: somos seres humanos y nada humano, nos es ajeno. “

En estos tiempos, siento que la voz de “El Jilguero del Huascarán” cobra vigencia por todo cuanto ahora hemos tratado de reflexionar, que laten con fuerza sus esperanzas y espíritu inquieto en cada hombre de buena voluntad, en cada grito de indignación, en cada paisano que no traiciona y se siente orgulloso de su tierra, en cada artista que viste con orgullo los colores de su tradición.

Siento que en estos tiempos sigue vigente su ejemplo de artista popular que admiraba y respetaba la multiculturalidad del Perú, esa que hoy se pretende agredir. Siguen vigentes sus versos de amor por aquellos seres que nunca olvidó. En ese andar, fue condecorado y los mayores éxitos y reconocimientos también golpearon su puerta – fue el primer artista de origen andino en recibir el “Disco de Oro” por record de ventas-, luego fue elegido Congresista Constituyente de la república desde donde propuso leyes para dignificar la labor de los artistas y en favor de nuestras culturas, y en medio de todo esto, siguió siendo reconocido por su labor y celo dentro de la difusión de nuestra música tradicional.

Recordado Jilguero del Huascarán, al conmemorarse un aniversario más de tu nacimiento, siento que estás presente en ese poncho y sombrero que nos evoca la lucha justiciera de Luis Pardo. Siento que sigue vivo aquel silbido melódico, travieso y atrevido en quienes te seguimos escuchando con cariño, respeto y admiración, como con seguridad te recuerdan con profundo amor “la bollito”, “la coquito” y “Marujita”, aquella rosita en botón de la primavera que acompañó tus días, o el grupo “cambalache” en pleno, quienes junto a tu pueblo, alimentaron tu sentir de hombre, de artista.


Sin duda, el canto y la obra musical de El Jilguero del Huascarán sigue vigente, lo hemos visto y escuchado en los músicos y cultores honestos de nuestra capital y del interior de nuestra patria que no renuncian a ver a nuestro suelo limpio y esperanzado en mejores tiempos. En los que estudian con responsabilidad y seriedad nuestras culturas, en los que llaman a las cosas por su nombre, sin eufemismos, ni generalidades que confunden. Ernesto Sánchez Fajardo, hoy aún se escuchan tus canciones en los sindicatos, en las universidades, en las fiestas pueblerinas, en las universidades, también en los Bares y Centros Culturales, en las celebraciones familiares y hasta las bandas de rock también musicalizan tus canciones haciendo suyo tu trabajo, y como expresión de elevada belleza, estás presente en los coros de niños que desde las escuelas iniciales hemos visto que te rinden homenajes, adoptándote como un padre o un abuelo cultural. En todos ellos, tu legado junto al de otros que le cantaron con honestidad a nuestra patria, está vivo y latiendo en el corazón de nuestros pueblos.

(*) Ponencia realizada en el conversatorio: "Vigencia Cultural de un Cantor Popular: El Jilguero del Huascarán", realizada en la Biblioteca Nacional del Perú. Lima/2010.





(**)Fotos pertenecientes al archivo fotográfico de la Sucesión Sánchez Fuentes.

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viernes, 21 de octubre de 2011

Cuando la oposición se obsesiona en desestabilizar un gobierno.


Por: Jinre.


En pocos meses, el Gobierno de Ollanta viene cumpliendo un conjunto de promesas que hizo en la campaña electoral.

Tal vez lo hayan olvidado, pero una de las primeras promesas cumplidas fue la conformación de un Gabinete Ministerial de ancha base que garantizara la estabilidad macroeconómica del país tan reclamada, en ese sentido, se nombró a un ministro de economía incuestionable y aceptado por la totalidad de los agentes económicos y se renovó la confianza al presidente del BCR para mantener una política monetaria prudente y sin interferencias, claro, nadie quiere ahora recordar ello. Posteriormente se concretó el incremento en su primera etapa del Ingreso Mínimo Vital. A esto le siguió la promulgación por unanimidad de la Ley de Consulta Previa a las Comunidades Nativas, seguidamente se logró imponer una mayor recaudación a las Sobre Ganancias Mineras lo que permite mayores ingresos al Estado, bandera que nadie levantó y que inclusive decían que no se podía, ahora se demuestra que hacía falta decisión y dignidad para hacerlo. Hace poco se materializó la aprobación del programa BECA 18 que también fue una de las promesas de campaña, dirigida a los jóvenes de altos rendimientos escolares pero de escasos recursos económicos que muchas veces se pierden en el camino por falta de apoyo y oportunidades. Beca 18 contará sólo para el año 2012 con un presupuesto de 135 Millones de Soles. Devida, después de tantos ataques, viene demostrado con sus recientes resultados que su política antidrogas ha logrado en menos de tres meses más incautaciones de droga que todo el año 2010. A todo esto, el día de hoy se materializará la creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social para llevar a cabo las políticas orientadas precisamente a los sectores más desfavorecidos del crecimiento económico. Alguien puede decir que nada de lo mencionado es cierto o no se viene cumpliendo?.

En menos de 3 meses, el actual gobierno viene cumpliendo lo que prometió: estabilidad económica, mayor recaudación e inclusión y aún falta mucho camino por recorrer para ver los resultados de dichas medidas. Hasta donde recordamos, ningún otro gobierno anterior cumplió en tan poco tiempo con sus primeras promesas de campaña, sin embargo, fiel a su costumbre de hacer política, ciertos sectores políticos tradicionales que ahora pretenden mostrarse como “moralizadores” y “héroes contra la corrupción” – defensores de Alan García actualmente en juicio y con petro-audios encima, y defensores de Alberto Fujimori, preso y condenado por asesino mediático y corrupto – pretenden descalificar como sea a cuanto funcionario es nombrado por el gobierno actual, incluso, sin darles oportunidad para que muestren su capacidad de gestión. Recordemos, primero fue Ricardo Soberón, luego, el embajador Rafael Roncagliolo, le siguió Susana Baca, luego Aída García Naranjo y hasta hace poco el Ministro del Interior ha tenido que acudir al Congreso por las medidas de reorganización de la Policía Nacional, institución que cuenta con más generales y coroneles que lo técnicamente permitido, cuando hacen falta más policías en las calles. Hasta cuándo?.

Es cierto que hay cosas que siempre merecerán ser investigadas y es bueno que se investiguen, pero también es bueno dar realce y reconocer como es debido los grandes logros y esfuerzos que ya viene realizando el actual gobierno.

No podemos sin embargo perder la perspectiva de las cosas y debemos reconocer que varios hechos no han sido manejados de la manera más prudente e inteligente posible, y ahí creo que a los funcionarios del actual gobierno les está faltando ese manejo atinado y sereno que demostraron en la campaña electoral, algo que fue reconocido incluso por sus opositores. Sin duda, el mediatismo y acoso de los medios les viene ganando la batalla, pues han mostrado desesperación y falta de serenidad para manejar las posibles denuncias de una prensa que demuestra cada día cómo será su accionar en los próximos cinco años.

En ese sentido, debo decir, por ejemplo, que la Ministra de la Mujer tuvo malos reflejos y desaciertos ante una tragedia como la de Cajamarca en la cual debió guardar serenidad e indicar que el caso debería de investigarse adecuadamente antes de arriesgarse a “patinar” adelantando posibles causas o responsables y mucho más cuando es lógico que ella no podía saber a ciencia cierta lo que había ocurrido. En este caso, cierto es también que ella no es culpable de esas muertes y mucho menos con poco más de 40 días en el cargo, algo que pretendieron endilgarle; García Naranjo, que duda cabe –y para quienes no lo saben- , es ejemplo de una persona luchadora en favor de los sectores más desprotegidos durante toda su vida, y sobre todo de las mujeres, nadie puede cuestionar ello, además de ser una profesional capaz y solidaria, cualquier opinión que pretenda desconocer ello peca de fanatismo y sólo apuntaría a mellar su honra, algo que desde luego no debemos permitir. A ella sólo le diríamos, sí nunca mostró la débil frivolidad de bailar en público, por qué diablos se le ocurrió hacerlo ahora?.

Por otro lado, es un acierto que los actos negativos que se han hecho público en relación a determinados congresistas elegidos hayan sido sometidos inmediatamente a las investigaciones del caso, y aunque son hechos que se suceden en cuanto gobierno anterior ha existido, también hay que poner en claro que ellos no involucran actos de gobierno. En ese sentido y muy por el contrario, en su caso, Gana Perú los está sometiendo a investigaciones y los ha separado del partido, pues constituyen faltas propias de sus antecedentes individuales, así que pretender levantar barro para echar la culpa de un posible delito individual a todo un Gobierno es una ligereza interesada, algo que debe tenerse muy presente.

Respecto del segundo vicepresidente Omar Chehade, sostengo que debe ser investigado, y en mi opinión, debería solicitársele su renuncia al cargo por el escándalo político generado más allá de que no haya existido delito consumado. Se trata de un Vicepresidente, no de un funcionario medio. Los reflectores del escándalo se posaron sobre él y hay que demostrar equilibrio en ese sentido, pues una de las banderas de lucha de este gobierno fue la de combatir la corrupción y los arreglos sobre la mesa y bajo la mesa, y en eso hay dar ejemplo sancionando a quienes no abrazan con cuidado dicha bandera o no la tienen presente como debieran.

En lo personal, sigo esperanzado en este gobierno pues siento que en lo elemental viene cumpliendo con sus promesas y en poco tiempo. No seamos mezquinos y reconozcámoslo, aunque sabido es que algunos medios se la pasarán haciendo lo imposible por atacarlo, pues al parecer no logran digerir que han perdido las elecciones; pareciera que para algunos sectores de la sociedad acostumbrados a las mentiras en política, la verdad de las promesas que va cumpliendo el gobierno del presidente Ollanta, les hiciera daño.

No creo equivocarme cuando pienso que en el fondo existen sectores que evidencian un temor no reconocido. Cual es, que el actual gobierno haga las cosas bien y vaya cumpliendo sus promesas como lo hemos detallado al comienzo de este artículo, miedo propio de una “oposición responsable”, que por lo visto, evidencia también mucho de mezquindad.

martes, 4 de octubre de 2011

Hasta siempre Ricardo Quesada.


Por: Jinre Guevara Díaz.


04.OCT.2011

Ayer en la noche me enteré la triste noticia de que el poeta y amigo Ricardo Quesada murió el sábado último en algún paraje cercano a la ciudad de Huancayo. Al parecer, no se saben las circunstancias, algunos amigos manifiestan que él decidió poner fin a su camino.

Me dolió mucho enterarme de su partida. Recuerdo bien al poeta de trato gentil, sencillo como pocos, perseverante en su arte. Un día decidió viajar sin descanso por otros países y terminar sus travesías por el interior del Perú, desde cada rincón siempre recibíamos sus correos, sus nuevas creaciones literarias, sus fotos que nos hablaban de un tipo apasionado por la vida; pero hace unos días llegó a su paradero final.

Tuve la suerte de ser considerado su amigo, guardo de él decenas de Collage Poéticos de su producción titulada "DESAKATO", además su logrado libro "Blue Moon of Kentacky", con una bella dedicatoria, generado en EE.UU. y que guarda sentidas inspiraciones producto de su vida itinerante planificada a su modo.

Recuerdo el día que lo conocí hace ya muchos años, yo me encontraba caminando por el Jirón Quilca en el centro de Lima junto a nuestro común amigo el pintor Orlando Ocampo, Orlando lo llamó desde lejos: "ey poeta", Ricardo atendió al llamado y detuvo su pasó para saludarnos con su inseparable amabilidad y timidez. Reconocí en él a una persona que prestaba suma atención a las conversaciones por mas que estas fueran breves, nos dimos la mano y luego se despidió no sin antes obsequiarnos unos ejemplares de su ya fecunda producción poética a modo de Collage, con atrevimiento le pregunté si tenía algún costo, en ese instante me enteré que Ricardo tenía por norma compartir su arte, no venderlo.

Al poco tiempo nos volvimos a encontrar en el bar Queirolo ubicado entre los Jirones Quilca y Camaná en donde compartimos muchas charlas amenizadas a veces con canciones y poesía, otras veces lo encontré en algunos conciertos de música peruana en la Escuela Superior de Folclor José María Arguedas, otras tantas en el Centro Cultural El Averno. En todas estas oportunidades siempre reconocí a quien era poeta a tiempo completo. Al preguntar sobre su vida, un día me dijo con emoción sin par que irradiaban sus ojos a través del vidrio de sus gafas: "Yo quería escribir, yo había decidido vivir para escribir", escena que recuerdo bien cuando conversamos en la que era en ese momento la casa de Piero Bustos, ese otro gran amigo común.

Fueron muchas las veces que compartimos diferentes circunstancias, recuerdo que en alguna oportunidad nos programó al Trío Los Cholos dentro de un recital poético en el Yacana Bar y nunca olvidaré su dedicada atención a lo que interpretábamos, sus ojos fijos y su seria mirada las mismas que podrían no guardar relación con el bullicio que inundaba del bar.

Tuve la oportunidad de compartirle las producciones musicales del Trío Los Cholos que recuerdo fueron de su aprecio y de sus generosos comentarios, a él le debemos la difusión de dichos trabajos entre sus amistades en EE.UU. y la posibilidad de que una melodía, al igual que un poema, pueda llegar a paraderos insospechados.

Cultivamos una amistad que hubiese deseado sea más prolongada y constante, yo lo apreciaba mucho y aprendí a sentir por él gran admiración pues veía en su vida lo que muchos deseamos hacer y a veces no podemos del todo. En una oportunidad me dijo que tenía un regalo para mí (como si no fuesen suficiente todas las creaciones poéticas que nos regalaba en cada encuentro), me contó de un instrumento musical de cuerdas que lo había heredado de su abuelo, pasando por su padre y que en ese momento él poseía y atesoraba mucho, era un "Ronroco", un instrumento de cuerdas como un charango gigante, hecho de caparazón de Armadillo. Había decidido regalármelo como detalle de su amistad. El día que me lo entregó me dijo que lo hacía con mucho respeto y que se desprendía de un objeto valioso para él, pero que deseaba que yo lo conservara en señal de nuestra amistad.


     Ricardo Quesada.
     Foto: Armando Arteaga.

El último sábado, me encontraba en mi casa revisando y ordenando algunas cosas, en ese momento la vista me llevó casi a la fuerza hacia ese instrumento musical que Ricardo me regaló, recuerdo que en ese momento pensé en él y en el instante que me lo entregó y las palabras con que lo hizo; yo no sabía aún que Ricardo había partido para siempre, el misterio de la vida me jugó sus señales para decirme que algo pasaba con el poeta.

En los últimos tiempos, nos encontramos con Ricardo en el C.C. EL Averno, y la verdad, lo vi deprimido, noté en él una carga que no sabría explicar, recuerdo que le pregunté cómo se encontraba y me dijo:"mal, la cosa no anda bien, pero, tranquilo, no te preocupes", no pude conversar más con él; no sabía que aquellas serían las últimas veces que lo vería en esta vida.

Ricardo Quesada, hombre de delgadez notoria, de mirada seria, lentes gruesos y pequeños, cabello crecido, con sombrero o gorrita, con su bolsa que a veces me daba la impresión te confundía con un pintor, persistente y apasionado, y como dijera el poeta Domingo de Ramos, “un poeta que nunca tranzó” ni puso en juego su vena poética. Te recuerdo con cariño, como ejemplo de lo que es un ser humano entregado al oficio de sentir la vida escribiendo, quisiste ser poeta y lo fuiste en cada instante de tu vida. De andar sereno y modestia sin esfuerzos, tu trabajo puesto al servicio de los demás es un ejemplo y la fecunda contraposición para un sistema que confunde frecuentemente el valor con el precio, irreverente desde tu anarquismo inconforme contra las agresiones al ser humano, contra un medio que adula el absurdo exitismo y al "número uno" grotesco.

Ricardo, amigo, gracias por tu amistad, por conocerte, me duele tu partida.

Gracias por enseñarnos que una de las formas de vivir la vida, es vivir sin detenerse.

Hasta siempre Poeta nuestro.